15 marzo 2026

SALSA DE ARÁNDANOS PARA PAVO RELLENO Y OTRAS CARNES



Introducción


Esta es una salsa típica norteamericana que se utiliza tradicionalmente para acompañar el pavo relleno del Día de Acción de Gracias, pero que acompaña así mismo muy bien otras carnes como la caza, el pato confitado y el solomillo a la plancha o los patés.

Su origen parece estar en una salsa elaborada por los nativos norteamericanos antes de la conquista a base de arándanos y miel, hoy aparentemente olvidada. Los colonos europeos pronto incorporaron los arándanos a su dieta y adaptaron la salsa a los gustos ingleses cocinándola con azúcar y otros ingredientes al modo de otras salsas de frutas tradicionales de su tierra de origen. Pero esta salsa imprescindible en las mesas norteamericanas en las celebraciones del Día de acción de Gracias y Navidad, no se estandariza hasta comienzos del siglo XX, cuando Marcus Urann comienza a comercializar su versión en  Hanson (Massachussetts). Nosotras ofrecemos una versión tradicional exquisita y fácil de preparar que aún se cocina en algunos hogares y restaurantes norteamericanos, pero con nuestro toque personal. Es deliciosa

09 enero 2026

Potaje de alubias blancas con verduras









Introducción

Cuando pensamos en platos de cuchara, especialmente durante los días fríos del invierno, nos vienen rápidamente a la mente los buenos potajes con alubias que se cultivan en los campos de la Península Ibérica a partir del siglo XVI, cuando se traen de América donde sabemos que se cultivaban al menos desde el 3000 antes de nuestra era tanto en Centroamérica como en Suramérica. Hay infinidad de variedades, todas ellas ricas en minerales y fibras, especialmente con mucho calcio, motivo por el que las hemos incorporado en casa más asiduamente en nuestra dieta tanto en invierno como en verano.

Para qué hablar de los pucheros de barro puestos a cocer en cocina de carbón o leña a fuego lento... Puede que alguno de vosotros aún tenga la posibilidad y la humorada de guisar así, pero realmente un buen potaje se puede elaborar con medios más de nuestros tiempos, incluso con alubias de bote, así que no renuncies a prepararlo en casa.

La receta que os proponemos la hacemos generalmente con las judías blancas de riñón porque el potaje queda mucho más meloso, aunque con todas queda bien. 

Mirad con cuántos nombres se conoce la alubia blanca, según Wikipedia: "El frijol blanco o palomito, judía blanca, poroto blanco, caraotas blancas, alubia blanca, haba blanca o perla, ​ guisante blanco, ​ blanquillo, pía, ibes, paimpol o grano seleccionado es una variedad de frijol originaria de América, donde fue cultivada.​" Pues así y todo, aún hay más diferencias, según su forma, grosor y tamaño.

Lo más recurrente por toda la geografía española suele ser preparar las alubias con productos cárnicos procedentes del cerdo, como chorizo, jamón, panceta, careta, oreja, etc. Pero en nuestra cocina tradicional también abundan los potajes con variedades de verduras que los hacen más ligeros y variados. La escasez de carne en la cocina denominada pobre de las regiones  levantinas, por ejemplo, consigue unos matices de sabores nada desdeñables.

Estas alubias se preparan con verduras de las más comunes en cualquier despensa y en cualquier temporada, y por eso creemos que os van a resultar muy asequibles y sencillas  de preparar. Curiosamente en la cocina Italiana y francesa también se hacen potajes muy similares a este, un plato muy socorrido y nutritivo que puede ser incorporado fácilmente para cualquier ocasión.


Ingredientes

(Para 4 comensales)
  • 400 gr. de alubias blancas.
  • 1 o 2 patatas.
  • 2 zanahorias.
  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajo.
  • 2 tomates maduros.
  • 1 rama de apio.
  • 1 puerro.
  • 4 cucharadas de aceite de oliva.
  • sal, (si apetece se pueden añadir hierbas como tomillo u orégano y especias como pimienta o cayena).

Preparación

El procedimiento tradicional requiere poner a remojo en agua las alubias al menos 8 horas (mejor si son 12). No obstante, podemos utilizar los botes de la legumbre ya cocida, con muy buen resultado.

Se pelan y trocean todas las verduras en cachos pequeños o daditos, menos el ajo que se lamina muy fino. 

En la olla a presión, o en una cazuela, se calienta el aceite y se sofríe en primer lugar la cebolla junto con el ajo y antes de que se oscurezcan añadimos el resto de las verduras y el tomate. Se sigue sofriendo por espacio de 3 o 4 minutos. 

A patir de aquí hay diferencias importantes en la elaboración entre las alubias a remojo o las compradas ya cocidas. 

1- Con las alubias en remojo:

Acto seguido se añaden las alubias y el agua suficiente para que las cubra completamente y queden unos cuatro centímetros  por encima. Se le añade la sal y si se quiere las especias, y se cuecen en olla rápida durante 15 minutos. Se debe dejar reposar hasta que la olla ha perdido toda la presión, porque acelerar la salida del vapor puede provocar que se separe la piel de las legumbres. 

Una vez destapada la olla, remover con delicadeza para comprobar que el caldo del potaje ha quedado con el punto de espesor deseado, y si fuese necesario se puede añadir un poco de agua caliente para aligerarlo. Y si aún no están tiernas se les da algo más de tiempo de cocción.

2- Con alubias compradas cocidas:

Tras el sofrito se vierten en la cazuela, se les añade un vaso de agua y se cuece todo junto por espacio de 12-15 minutos, con  fuego flojo para que no se peguen ni se deshagan. Se repasa de sal y se añaden hierbas y especias si apetecen.



Variantes del plato

Con cualquier otro tipo de judías. 
Añadiendo jamón, hueso de jamón, panceta o tocino salado.
En Italia hay una olla muy similar a la que se le añade queso pecorino rallado.




03 diciembre 2025

Bizcocho de mandarina



Las mandarinas en estos tiempos que estamos viviendo no se parecen casi nada a las que comíamos hace 60 años. Esas mandarinas achatadas, pequeñas, con una piel finísima muy aromática y que luego al comerlas nos decepcionaban un poco porque no tenían el sabor intenso que esperábamos al retirarles la piel con las uñas. Eran de una variedad que se denomina Fina, aunque las que se cultivan ahora de este tipo no son exactamente como aquellas. Creemos que con las mandarinas aquellas este bizcocho tendría mucho más aroma, pero llega a acercarse bastante al sabor de este cítrico.



Pocas veces hemos introducido tal cual una receta que no fuese tradicional o de creación  propia. En este caso, hacemos una excepción. Julia Laich firma esta receta de Bizcocho glaseado de mandarina, que publicó el 24 de octubre de 2019 en El País, y que ha sido recuperada por El Comidista, de Gastro El País, del 26 de enero de 2023.

Esperamos que os guste tanto como a nosotras, pues ya veis que ha merecido que la incorporemos a nuestro repertorio de repostería para las meriendas y desayunos del otoño e invierno, en función de cuándo vemos en el mercado las variedades  de finas o de las clementinas.




Ingredientes


Para el bizcocho:
  • 2 mandarinas pequeñas de piel fina (variedad valencia, o en su defecto clementina).
  • 150 ml. de aceite de girasol.
  • 250 gr. de azúcar blanco.
  • 2 huevos.
  • 330 gr. de harina.
  • 1 sobre de levadura Royal o dos cucharadas de las de postre con levadura en polvo.
  • un poco de harina y mantequilla para untar el molde.
Para el glaseado:
  • 180 gr. de azúcar glas.
  • 1 mandarina para extraer 3 cucharadas de zumo de mandarina.




Preparación

Mientras se calienta el horno a 200º, batir en un bol amplio el aceite con el azúcar y los huevos. 
Cortar las mandarinas en cuartos y triturarla, con piel incluida, con un robot de cocina o batidora, y acto seguido añadirla a la mezcla. 
Incorporar al bol la harina tamizada junto con la levadura, para formar la masa.
Elegir el recipiente para horno: molde de corona o rectangular de 25 cm. más o menos, o circular, según nos parezca, y untarlo con un poco de mantequilla y harina.
Verter la masa y hornear a 18º durante aproximadamente media hora, pinchando en el centro y comprobando que la aguja sale limpia, signo de que está cocido.
Una vez fuera del horno esperar a que enfríe  para desmoldarlo. 
Preparar con el azúcar glas y las tres cucharadas de zumo de mandarina el glaseado, e ir incorporándolo a modo de hilo sobre el bizcocho.


Otros detalles

Si las mandarinas no son de piel fina hay que retirarle la parte blanca de la piel para evitar que quede el bizcocho excesivamente amargo. También se puede prescindir de la piel, y en todo caso rallar y espolvorear por encima el biscocho una vez lo tengamos hecho fuera del horno.

Variantes del plato

Cualquier otro cítrico podemos utilizarlo del mismo modo, llevando precaución con la utilización de la corteza.