14 enero 2025

Pimientos rellenos de berenjena




Introducción

Una vez más el Mediterráneo reunido en una receta, en fusión con América, claro que sí, desde hace ya algunos siglos.

No requiere mucha explicación, porque el relleno de berenjena que llevan estos pimientos asados no es más que un mutabal, en este caso sin tahina o pasta de sésamo para aligerarlo y darle un toque menos oriental.

Es muy apropiado como entrada, y más recomendable sentados a la mesa, que para picotear es mejor utilizar solo la crema con pan ácimo o de pita para mojar.

Ingredientes
(Para 4 comensales)
  • 1/2 pimiento mediano de los de asar por comensal. 
  • 1 berenjena grande.
  • 1 limón.
  • 1 o 2 dientes de ajo pelados.
  • sal al gusto.
  •  2 decilitros de aceite de oliva (uno para asar los pimientos y otro para el mutabal)

Preparación

Lavar los pimientos y la berenjena. 

Partir por la mitad los pimientos y ponerlos boca arriba en una fuente para horno con un chorrito de aceite y una pizca de sal en el interior de cada parte. A su lado o en otra fuente de horno colocar la berenjena entera, con su piel.

Cocer a 190º o 200º hasta que los pimientos hayan ablandado, unos 15 minutos aproximadamente. Retirarlos y continuar cociendo la berenjena, dándole alguna vuelta hasta que haya ablandado ( lo sabemos si al tocar la piel se hunde).

Exprimir el limón.

Pelar el ajo.

En un recipiente para batir colocar la berenjena pelada, el ajo, y un poco del zumo del limón, porque es preferible irlo añadiendo poco a poco hasta que nos parezca adecuado el grado de acidez,  un poco como sucede con la sal que siempre se puede rectificar si no es mucha, y el aceite, y triturar en mortero o con batidora de brazo hasta  obtener una crema suave. 


Rellenar los pimientos con esta crema, y si se quiere se puede adornar la superficie con perejil, aceitunas negras, anchoas, etc.

Puede hacerse con tiempo para que quede frío, o incluso calentar un poco en el horno antes de servirlo.












24 mayo 2024

Gazpacho de sandía




Introducción

Como los amigos que leéis el blog ya sabéis, a nosotras nos gusta variar mucho el menú para no caer en la rutina, así que como el verano es cada vez más largo y caluroso, adaptamos ingredientes a platos tradicionales con lo que tenemos variantes que nos despiertan los sentidos del paladar. 

El gazpacho tradicional nos encanta y nos parece insuperable en la combinación de vegetales, pero no está de más de vez en cuando incorporar algún elemento. En este caso hemos elegido la sandía como estrella del plato y hemos retirado la cebolla. 

La razón de la elección es sencilla: es una fruta grande de la que siempre queda algún trozo sobrante de los postres para reaprovechar ya que como sabéis procuramos no tirar sobras porque las "antiguas" siempre aprovechamos todo y como ahora los jóvenes van tomando conciencia del "desperdicio cero"  también vamos en consonancia con los tiempos. 

Lo de prescindir de la cebolla ha sido una elección por sabor para que no ocultase el de la sandía.

Resulta muy refrescante y con un toque dulce suave que sorprende.


Ingredientes


(Para 4 comensales)

  • 2 rodajas de sandía.
  • 4 tomates de pera.
  • 1 pepino.
  • 1 pimiento verde tipo italiano.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 rebanada de pan (50 gr.)
  • 4 cucharadas de vinagre.
  • 4 cucharadas de aceite de oliva.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 250 ml. agua.

Preparación

Todo es tan sencillo como lavar, pelar y trocear las verduras y la sandía, remojar el pan con el agua y el vinagre, incorporar todo a la batidora y añadir el aceite y la sal. Conseguir una textura suave y si queda espeso añadir agua, o si al contrario está líquido añadir pan y volver a batir.


Otros detalles

Si nos apetece encontrar tropezones, cortar unas algunas de las verduras en daditos o poner curruscos de pan, trocitos de jamón, aceitunas o huevo cocido.

Variantes del plato

Cuantas os apetezca combinar, ya sabéis que en cocina hay que jugar con los sabores y los colores para obtener buenos resultados.





31 marzo 2024

Michirones. Habas secas al estilo levantino









Introducción

Las habas secas eran una legumbre muy extendida y consumida en toda la península, hasta que poco a poco fue siendo sustituida por las habichuelas o alubias. En ciertas zonas, especialmente del Sureste peninsular, su consumo sigue siendo habitual, especialmente en Semana Santa.

Una forma muy común de consumir las habas secas cocidas era hasta la mitad del siglo XX, al modo de las pipas y las castañas, en cartuchos que vendían en puestos ambulantes, en paseos y entradas de cines y circos, según nos contaban en casa. 

También eran un aperitivo muy frecuente que acompañaba los chatos de vino o las cervezas de los días festivos en cualquier época del año.

En nuestra ciudad había un lugar en el que jamás faltaba una olla de habas y era famoso por ellas, el Bar Sepia, una tasca que colocaba sus mesitas de madera cerca de la entrada del parque. El Sepia era el apodo del dueño, allí jamás vi de pequeña una sepia a la plancha, que sí era plato habitual en otros establecimientos de restauración de la ciudad. Las  barritas de pan tostadas con aceite y sal y las habas eran merienda casi obligada al caer la tarde de los domingos de verano.

No podemos dejar de mencionar que son también conocidas estas habas como "michirones" porque así se denominan en Murcia, lugar donde este platillo es todavía hoy día muy tradicional y no falta en casi ningún bar. El origen del términos tiene su controvertida etimología, para unos del "mirsun" árabe que significa pequeño egipcio, que sería muy atinado porque además los egipcios consumen muchísimas habas, y para otros deriva del catalán y valenciano "menjar" porque aún en muchas zonas de la región murciana  se utilizan valencianismos derivados de los contactos con el reino de Aragón, como sería este caso ya que aún en ciertas zonas murcianas se les conoce como minchirones

Es un poco difícil encontrarle a este plato un origen, ¿hasta dónde remontarnos? Las habas se consumen en todo el mediterráneo desde... ¡Uf! imposible determinar. Así que quienes quieren adjudicar esta comida al legado andalusí creo que se equivocan aun siendo cierto que se consumían también durante toda la Edad Media, por supuesto. Si queréis saber algo más de las habas en nuestra cocina, aunque no exactamente de esta receta en particular, recomendamos el enlace, con nombre algo engañoso, por cierto: Pitagóricos michirones – El Cuaderno (elcuadernodigital.com)

Disfrutad de este humilde alimento, que es delicioso, muy nutritivo y simpático para picar con amigos mientras charlamos.

Ingredientes


  • 1/2 Kg. de Habas secas, o habas muy granadas, a punto de secarse.
  • 1 hueso de jamón.
  • 300 gr. de chorizo dulce o picante.
  • 3 hojas de laurel.
  • 2 cucharadas de pimentón no ahumado (dulce o picante al gusto).
  • 10 granos de pimienta negra.
  • 4 clavos de olor.
  • 1 cucharada de aceite de oliva.
  • Sal al gusto.







Preparación

Tras 48 horas de remojo las habas se ponen en una olla a cocer con agua abundante que cubra dos o tres dedos por encima, con todos los ingredientes, en crudo, hasta que ablanden. Este
tiempo aproximado es en olla a presión entre 45 y 60 minutos y en olla tradicional unas 3 horas, a fuego medio/bajo, si son secas. 

Si son de las granadas, depende del grado de dureza, por eso recomendamos sin presión e ir comprobando, pero no menos de 30 minutos.

Como estas habas se comen con los dedos para retirarles la piel, se sirven con poco caldo, por ello no importa que éste no quede muy denso, aunque cuanto más reducido esté más intenso será el sabor.

Servirlas bien calientes.


Otros detalles

Si las habas son muy viejas o se han conservado en condiciones no muy buenas, al ponerlas a remojar algunas se quedan flotando en la superficie, si se prefiere se pueden retirar, porque suelen tardan algo más en ablandarse y hacen que guiso no quede uniforme.


Variantes del plato

En la región de Murcia hay costumbre de comerlas todo el año, pero especialmente en el Jueves Santo. Y en este caso muchas veces se hacen sin el jamón y el chorizo, por eso de que es cuaresma.